El coaching y los cursos de formación de formadores suelen ser un sacacuartos

El coaching y los cursos de formación de formadores son suelen ser un sacacuartos

Perdón por generalizar, pero es que voy ya teniendo demasiados ejemplos. El último, hace un par de semanas: me dieron un curso titulado ‘Formación de Formadores’. Venía una consultora-formadora ‘del exterior’ así que esperaba algo realmente especial y en lugar de esto me chupé dos días de topicazos y de repetición de los videos más manidos del ‘coaching’ (sea lo que sea eso del coaching) como el del gorila entre los jugadores de baloncesto.

Atribución flickr.com/photos/27888428@N00/6305444988

La verdad es que no aguanto los cursos tipo coaching. Por si no sabes lo que son, van de que un consultor, normalmente paliando la ausencia de formación específica con un derroche de verborrea, te tiene entretenido durante un número prefijado de horas y cuando acabas –las primeras veces- tienes la impresión de haber aprendido mucho, pero no podrías decir el qué. El desarrollo es sencillo y eficaz; te descubres escuchando historietas, ejemplillos, efectos pintorescos recogidos un poco de la teoría de la atención, un poco de la psicología, un poco de Youtube y el resto de manuales de autoayuda. Y a la hora de dar un tinte formal y científico a lo anterior, lo que mejor funcionan son las citas vicarias en las que todo está permitido, desde la mitología griega a apotegmas, refranes orientales o la prostitución por la descontextualización de menciones de egregios filósofos o de ‘nada sospechosos’ estudios de universidades americanas. En fin, lo único importante es entretener al respetable y que te ponga bien en la encuesta del final. (Aunque seguro que luego, de todos modos, las amañan)

¿Quieres ser profesor-consultor de cursos de formación de formadores? He aquí la receta; hay que seguir una formación intensísima y extensísima –esta mujer nos dijo que tenía 35 años de formación, ahí es nada, que casi me da la risa floja-. Consiste esta formación en leer los libros de moda, si es posible sin ningún espíritu crítico y sin ninguna idea de pedagogía, después de haber ido a algún curso donde apuntaste las citas y los ejemplos, para repetirlos en todos tus cursos… ¡Qué impresentable! En formación no todo debiera valer. Pero vale. Y entonces, llega alguien contratado como una experta en formación para formadores y te deja boquiabierto con las siguientes perlas, que es a lo que iba:

  1.- SOBRE EL CONFLICTO.

Perla de esta evangelista de la nueva pedagogía que se autodenominaba moderna, que no aguantaba –sic- la formación tradicional de ‘leer el libro y aprender de memoria’ y que la encantaba salirse de lo segado: ‘El conflicto no lleva a ninguna parte, hay que enterrarlo’ y lo antes posible antes de que se propague. O sea, que si alguien se atreve a poner en duda lo que dices, se le echa porque, de otro modo, te contamina a los demás. Eso sí, nos puso un video de una peli para que lo entendiéramos, porque en formación hay que tener el recurso de usar nuevas tecnologías… Aceptamos video como nueva tecnología, porque lo pilló de youtube 😉

Imagen de previsualización de YouTube A ver si me acuerdo bien. Lo del principio es un trozo de la película ‘Hoosiers, más que ídolos’. Llega un entrenador nuevo de baloncesto al equipo. El equipo está bajo de moral y encima sólo tiene 7 integrantes, uno de los cuales es muy malo y no juega, vamos, que es ‘la mascota’. El entrenador hace un comentario sobre esto y hay dos adolescentes que se ríen. Solución de la que tenemos que aprender: el entrenador los echa a la puta calle, para que no contaminen al resto y si quieren volver, con sus normas y con las orejas gachas, ya vendrán. Nos pregunta la formadora de formadores, ¿Qué opináis? Mi respuesta: no es inteligente quedarse con sólo cinco tíos para jugar una competición de baloncesto, no es ético echarles sin permitirles explicarse, no es didáctico no esforzarse en explicar a esos jóvenes que hay que respetarse, no es práctico llegar de guay con adolescentes y echar a dos, porque lo más normal es que se hubieran ido todos y el entrenador hubiera quedado como un gilipollas y que, en resumen, la película acaba bien porque es de americanos. Pero por encima de todo, si estás dando un curso de formación de formadores, ¿Cuál es la enseñanza? ¿Qué si alguien se ríe en la clase hay que echarle para demostrar quién manda? El problema es que hay gente que va de moderna y no sabe sacar partido del conflicto, de tener delante gente que piensa en lugar de monstruitos. Si como profesor te asusta que la gente piense, dedícate a otra cosa.

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2.- SOBRE LA DEFINICIÓN DE LA EDUCACIÓN.

Va la tía y suelta –lo siento, no cogí de quien era la frase- ‘Educación es comunicación para influir en la conducta’. Ahora me lo explico todo. La moderna de mis narices, era una conductivista convencida, probablemente sin saberlo (explicación de conductivismo, cognitivismo y constructivismo en este post). Pues no. Si me viene un consultor ‘de fuera’ que no haga un viaje para decirme eso. Si estoy en el ejército y me habla un sargento chusquero, sí. Pero si estoy aprendiendo como se deben dar clases, no. No lo admito. Los perros de Pavlov pusieron a prueba este paradigma, pero el aprendizaje de las personas es algo más sofisticado, más humano y más bonito que responder con acciones a estímulos.

  3.- SOBRE LA POSICIÓN DE PODER DEL FORMADOR.

Para concluir el apartado de perlas por hoy, la consultora-formadora se ufanaba por que el formador tiene una posición de poder que tiene que explotar. Y que se originaba principalmente de que sabe lo que va a pasar y el asistente no. Y ese es el asunto. Si tenemos asistentes, el formador es el único que sabe qué es lo que va a pasar, pero si se tienen participantes, tengo una mala noticia para Vds. carceleros de la educación: si los alumnos –que esta palabra no tiene nada de malo- participan, entonces ellos son copropietarios del devenir de la sesión… y entonces es cuando aprenden. Un buen formador es un animador y no tiene miedo de que le saquen de su guión. Lección Magistral –que no olvidaré- al respecto la que recibí de Sara Osuna en 2010 en el Máster de educación y comunicación en la red de la UNED. Primera clase: acordemos entre todos el itinerario de estudio del curso. Olé. Eso. Ese es el concepto. No le hizo falta decirnos diez veces por hora que ella apostaba por los nuevos métodos y paradigmas del aprendizaje. Todos lo supimos nada más empezar.

Raúl Antón Cuadrado

  

    

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